La historia
— Los inicios
Amadeus nace de un encuentro entre la música, el afecto y la convicción de que toda persona tiene un lugar en el mundo. Su historia comienza con Amparo Arango Dávila, quien abrió las puertas de su propia casa para acompañar procesos formativos de personas que encontraban pocas oportunidades para aprender y participar. En la música encontró un lenguaje capaz de acercar, conectar y hacer visibles otras maneras de aprender, expresarse y relacionarse.
Lo que comenzó como una experiencia alrededor de la música fue creciendo con las personas y las familias que llegaron a Amadeus. Cada trayectoria trajo nuevas preguntas y aprendizajes, y con ellas fue tomando forma una manera propia de acompañar a las personas con discapacidad intelectual: reconocer sus capacidades y comprenderlas en relación con las familias, las instituciones y las comunidades de las que hacen parte.
— Tres décadas después
Durante más de tres décadas, en Cali, Amadeus ha construido y consolidado este conocimiento a partir de la experiencia. De este camino han surgido metodologías, programas y formas de acompañamiento que hoy permiten articular personas y entornos para ampliar oportunidades de desarrollo, autonomía, participación e inclusión.
cuando reconocemos las capacidades, articulamos los entornos y construimos juntos, ampliamos la posibilidad de lo que somos
— Hoy
Hoy ese conocimiento se expresa en Trayectorias Inclusivas, Método AMAR, Aulas AMAR y Empresas AMAR, propuestas que llevan la experiencia construida por Amadeus a diferentes momentos y entornos de la vida.
Nuestra historia sigue creciendo con cada persona, familia, institución y organización que se suma a ella. Porque después de más de treinta años seguimos creyendo que cuando reconocemos las capacidades, articulamos los entornos y construimos juntos, ampliamos la posibilidad de lo que somos.
Así entendemos la posibilidad de lo que somos
La filosofía
En Amadeus creemos que cada persona tiene una manera propia de estar, aprender, relacionarse y participar en el mundo, y que sus posibilidades también se construyen en relación con las personas y los entornos que la rodean. Por eso acompañamos desde el encuentro con el otro: acogemos su singularidad, reconocemos sus capacidades y nos dejamos transformar por la diferencia. El afecto, la escucha y el respeto son parte de la manera como construimos vínculos que hacen posible aprender, crecer y participar. Creemos en una autonomía que se construye en relación con otros. Todos necesitamos apoyos, vínculos y comunidades para desarrollar nuestras capacidades. Acompañar significa entonces construir con cada persona las condiciones que le permitan tomar decisiones, participar y habitar sus relaciones con dignidad. Creemos también que la inclusión se construye en comunidad. Por eso nuestra mirada se extiende hacia las familias, las instituciones educativas, las empresas y los demás entornos que hacen parte de cada trayectoria. Los articulamos para que puedan reconocer sus propias capacidades y convertirse en lugares donde cada persona encuentre oportunidades reales de pertenecer y participar. Así entendemos la posibilidad de lo que somos: reconocer lo que existe en cada persona y en cada comunidad, y construir juntos las relaciones y los entornos que permitan desplegarlo.
Principios fundantes
- Alteridad
- Acogimiento
- Afecto
- Interdependencia
- Vida en comunidad
- Inclusión
Valores que orientan la acción
Responsabilidad · Respeto · Solidaridad · Honestidad