Un abrazo que dijo mucho
Keren llegó a Amadeus en un momento en que le costaba expresar lo que sentía con palabras. Poco a poco, en medio de las actividades cotidianas, empezó a encontrar en el afecto una manera propia de comunicarse: un abrazo, una mirada, una cercanía que decía lo que las palabras no alcanzaban a decir.
Hoy ese abrazo es parte de su manera de relacionarse con quienes la acompañan, y nos recuerda que el afecto también es un lenguaje que construye vínculos y abre posibilidades de participación.